UN SUEÑO MARINERO

UN SUEÑO MARINERO

El otro día desperté con la sensación de haber estado días navegando. Era esa sensación de bienestar y cansancio que se mezclan y notas en el cuerpo. Las manos te duelen de tantas horas cazando, estibando y trimando velas, las piernas las notas pesadas de tanto aguantar ola tras ola. Pantocazo tras pantocazo. Es una sensación que hasta que no paras un momento, tu cuerpo no es consciente de ella. Como cuando tocas tierra después de días en el mar. Te sientes extraño. La cara te duele por la mezcla de sol y agua salada. Las partes del cuerpo que te quedan al descubierto se resecan por la sal y los cristales formados en tu piel, te duelen al secartelos con las manos ásperas. La mente se te ha cansado. Estás agotado física y psicológicamente. ¡Necesitas dormir! Pero no puedes. Te toca guardia. El mar no deja de pegaros por la aleta de estribor y cada ola que corremos, nos impulsa a planear. Es impensable dormir…. De repente, traslucha la vela sin querer. No entiendes que ocurre. Pero has de moverte porqué se te ha enganchado la mayor con la burda que tenias cazada y te estas llenando de agua por momentos. La mayor ya esta en el agua. Es imposible dormir con lo litros que tienes que achicar. El spi se te ha roto. No tienes vela para esta combinación de viento y ola. Que jodido es todo.

Al despertar con esta grata y a la vez incómoda sensación, no puedo evitar pensar en los marineros que en los siglos pasados navegaban meses y meses sin descanso, pasando temporal tras temporal y luchando contra enfermedades. No puedo dejar de pensar como ha evolucionado y cambiado la forma con la que los humanos nos relacionamos con el mar. Nos hemos inventado tejidos que nos aíslan de las condiciones extremas, hemos inventado materiales más resistentes y duraderos, hemos invertido en nuevos diseños en función de las necesidades (planeadores, ceñidores, casas flotantes, mansiones, amantes de lo clásico…). 
Lo curioso, sorprendente y a la vez apasionante, es que podemos investigar, aprender, diseñar o calcular todo lo que queramos, que al mar nunca le vamos a ganar!

Quien navega, sabe que cada día puede ser una aventura y que por la misma razón, cada vez que nos subimos a un barco tenemos que vivirlo como si fuese la última vez. Es la única manera de apreciar y absorber lo que en cada momento nos ofrecen la navegación y el mar!

Esto ha empezado como un sueño pero quiero acabarlo como un acto de fe. Mi fe en el mar, en mi y, en parte, en la suerte. Puesto que en el mar, hay que saber lo que se hace, hay que saber cuales son nuestras limitaciones y aceptarlas. Pero también hay que tener miedo y respeto al océano pues es la única manera de temerlo y respetarle como se merece!

Let’s Go Sailing

Pol Quintana para Sailing Roots

PD: Que sensación ha de generar un pinchada de esta manera.

EOLO

EOLO

                                                              Mediterráneo, Junio 2014
EOLO
Navegar a vela, nuestra pasión, depende siempre del VIENTO. Y lo más importante para cualquier navegante es aprender a reconocerlo, valorarlo y saber como usarlo para sacarle el mayor rendimiento a las velas que impulsan nuestro velero.
El viento es el flujo de gases a gran escala. En la Tierra es el movimiento en masa del aire en la atmósfera en movimiento horizontal. Günter D. Roth lo define como «la compensación de las diferencias de presión atmosférica  entre dos puntos.».

En la civilización humana, el viento ha inspirado la mitología, ha afectado a los acontecimientos históricos, ha extendido el alcance del transporte, y ha proporcionado una fuente de energía para el trabajo mecánico, la electricidad y el ocio. El viento ha impulsado los viajes de los veleros a través de los océanos de la Tierra.
En la mitología griega, los Anemoi (en griego antiguo Άνεμοι, ‘vientos’) eran dioses del viento, que se correspondían con los puntos cardinales desde los que venían sus respectivos vientos y que estaban relacionados con las distintas estaciones y estados meteorológicos. A veces eran representados como simples ráfagas de viento y otras se les personificaba como hombres alados, e incluso en ocasiones tomaban la forma de caballos encerrados en los establos de su señor y gobernante, Eolo, que residía en isla de Eolia, si bien  los demás dioses, especialmente Zeus, ejercen poder sobre ellos. Según Hesíodo los vientos beneficiosos: Noto, Bóreas, Argestes y Céfiro eran hijos de AstreoEos, y los destructivos lo eran de Tifón.


Cuando aprendemos a navegar, hay que empezar por reconocer el Viento para poder orientar nuestra embarcación y las velas con el fin de llegar a buen puerto. No es tarea fácil al principio, ya que esto supone un cambio en nuestra orientación habitual. Navegando no existen izquierda o derecha, y los puntos de referencia a los que estamos habituados. en mitad del Mar, tampoco. Por ello hay que aprender a orientarse de una forma diferente: teniendo como principal punto de referencia al Dios EOLO, el Viento.
Tenemos veletas para reconocer su dirección, anemómetros para medir su intensidad, le pusimos nombres,

está la escala Beaufort para medir su intensidad, los meteorólogos que se pasan horas haciendo sus cálculos para preveer que Viento soplará mañana…. Pero en mitad del Mar, cuando nos encontramos con lo que de verdad hay…. estás tú, tu embarcación y sus velas, y el Viento.




Si eres navegante, la relación con el Viento es maravillosa, mágica, ya que hay momentos para todo…
A mi personalmente, me encanta jugar con él… pero he tenido momentos en que le he temido…amado…disfrutado…sufrido… buscado…escapado de él… pero al final, como buen amigo…. siempre acabo pensando en lo agradecido que le estoy por la cantidad de maravillosos momentos y aventurillas que hemos compartido.

Cazar o amollar velas para aprovecharlo mejor…. ajustar el trimaje… embolsar o aplanar vela… abrir o cerra baluma… jugar con la posición del mástil, el twist de la vela, tensar o aflojar el grátil de la vela, todas esas pericias de navegante para aprovechar más y mejor la fuerza del viento… es, sencillamente apasionante.

Aquí os dejo una serie de denominaciones según el gran navegante Antonio de Ulloa, que me han parecido interesantes y curiosas para compartir con tod@s vosotr@s:

Vientos según su dirección

Según Antonio de Ulloa, con respecto a su dirección, se dice:
  • viento por la proa es el que precisamente trae su dirección del mismo punto a que debe dirigirse el rumbo.
  • el contrario es el que se le aproxima mucho o con la sola diferencia de una a tres cuartas en su dirección.
  • escaso, el que ni aun de bolina permite navegar al rumbo que debe hacerse.
  • de bolina, es el que sopla desde las seis a las ocho cuartas.
  • el ancho, el largo y el abierto el que viene en dirección que forma con la del rumbo un ángulo mayor que el de las seis cuartas de la bolina. Cuando este ángulo es recto, se dice viento a la cuadra que en lo antiguo llamaban cuartelado y cuando solo le faltan dos o tres cuartas para coincidir con la quilla por la parte de popa se dice por la aleta o por el anca.
  • el de a popa o en popa el que se aproxima mucho al de en popa cerrado que es el que sigue rigurosamente ia dirección de la quilla en el rumbo que hace la nave.
  • el de travesía, que como se ve en esta voz adquiere su denominación relativamente a los parajes sobre que sopla.

Otras denominaciones

Tales son, relativamente a su dirección:
  • el viento a la estrella, que se dice muchas veces del norte
  • viento a la cabeza, que llaman en Veracruz al mismo Norte cuando reina con suavidad en los meses de verano y particularmente en Agosto y Septiembre
  • viento a la marmarero y de fuera, que es el que viene del lado de la mar con respecto a la tierra y equivale en los puertos o inmediaciones de ésta a la virazon.
  • viento a la tierra o de tierra, al contrario, el que sale desde ella hacia la mar y equivale a terral.
  • viento a fil de roda, que es lo mismo que por la proa o por el pico.
  • viento puntero, que se llama así porque obliga a puntear y equivale a escaso.
  • viento de revés que es el que repentina o accidentalmente hiere en las velas por la cara de proa.
  • viento de bordada, el que permite hacer una bordada larga y ventajosa con relación al objeto del viaje.
  • viento de través, es lo mismo que a la cuadra, no solo accidentalmente con respecto al costado del buque en alguna posición o maniobra momentánea sino también con relación al rumbo que éste sigue.
  • viento en tantas cuartas, aquel cuya dirección forma con el rumbo a contar desde proa un ángulo del número de cuartas determinado.
  • viento favorable, el que sopla en direcciones próximas a la derrota o forma con ella ángulos obtusos.
  • viento de botalones, el largo o en popa de la calidad de los bonancibles que permite llevar las alas.
  • viento franco, el que da lugar para seguir un rumbo determinado navegando en buena vela o sin necesidad de apuntar las bolinas.
  • viento cerrado a tal rumbo, el que trae rigurosa o exactamente su dirección en el rumbo señalado, sin declinar un ápice a uno ni otro lado.
  • viento arremolinado, el que forma remolinos en su curso.
  • viento variable, el que no fija su dirección o no guarda en ella ley alguna conocida. Entre éstos suele haber alguno tal que figuradamente se dice viento redondo porque parece que sopla de toda la redondez del horizonte.
  • viento por el zenit, expresión figurada con que se significa una gran calma.
  • vientos cardinales, los que toman su origen de los cuatro puntos cardinales del horizonte
  • vientos orientales y occidentales, los que proceden de la parte del oriente o de la del occidente.

Vientos según su fuerza

En atención a su fuerza, y empezando a contar, según D. Antonio de Ulloa, desde la calma muerta o chicha, se dice:
  • solo calma, cuando se advierte de tiempo en tiempo algún ambientillo muy ligero
  • vahajillo, cuando se nota un vientecillo muy flojo que no llega a la superficie del agua
  • ventolina, cuando este vahajillo apunta por diversas partes sin fijarse en ninguna
  • viento entablado, cuando se afirma por alguna parte
  • viento fresco (que también se llama viento de todas velas, y por otro estilo viento de juanetes) cuando van las velas llenas y no gualdrapean
  • frescachón, cuando es recio y no permite llevar juanetes
  • cascarrón, cuando se necesita tomar rizos a las gavias
  • ventarrón, cuando obliga a aferrarlas y a mantenerse con las dos mayores
  • temporal, cuando es preciso quedar con el trinquete, correr o ponerse a la capa.
  • hay además viento aturbonadoviento a ráfagascontrastes y huracanes.

Otras denominaciones

  • viento calmoso, el muy flojo y que sopla con intermisión
  • viento flojo, el de menos fuerza que el bonancible pero constantemente como él o no interrumpido como el calmoso.
  • viento bonancible, el de fuerza moderada que permite llevar hasta las velas más menudas y al cual se dan también los nombres o calificaciones de suaveapacibleblando,benignofresquitogaleno o se indica lo propio con decir viento de sobrejuanetes
  • viento hecho, el que también se dice entablado y seguro
  • viento de tantas millas, el de fuerza capaz de hacer andar al buque el número de millas determinado
  • viento igualseguido o llano, el que sopla con un mismo grado de fuerza constantemente y diferencia del desigual que es el designado por la expresión de viento a ráfagas oa rachas y que también se llama traidor, en su caso
  • viento manejable, el más fuerte que el fresco pero que permite hacer cualquiera maniobra conveniente
  • viento de tantos rizos, el frescachón cuyo grado de fuerza se indica con el número de rizos tomados a las gavias
  • viento duro, el cascarrón y el ventarrón, que también suele significarse con la expresión de viento para una escuadra
  • viento forzado, el que obliga a buscar abrigo o tomar un fondeadero a toda costa o hacer otra maniobra violenta en las circunstancias para separarse de algún peligro o evitarlo
  • viento borrascosoviolentotormentosoimpetuosodeshechopesadofuriosoporfiadotemiblepeligroso, etc. el temporal o el muy semejante a éste y que es llamado con todos estos nombres por varios autores y en la generalidad de los escritos antiguos y modernos, en los cuales se ven además equivocadas o usadas como equivalentes las voces de tiempo o temporal y viento en estos casos
  • viento huracanado, el temporal que se aproxima en su fuerza a la del huracán.

Vientos según su localización

  • vientos periódicos, o por otro nombre elesios, que son los que se mudan o cambian por lo regular en direcciones opuestas en tiempos determinados como las monzones en los mares de la India oriental
  • vientos refutares, los generales y los periódicos
  • viento particular, el que sopla en los mares donde su dirección no es constante.

También se dice:

  • viento de sol, al que se levanta o refresca con la salida y elevación de este astro sobre el horizonte y vuelve a caer o aflojar cuando se pone
  • viento de marea, el que aumenta de fuerza o entra con la marea creciente y cede en la menguante
  • viento alto, el que corre con más fuerza o con otra dirección a cierta altura de la superficie del mar
  • vierto bajo que cuando lo es notablemente se dice también rastrero, el que sopla desde la superficie del mar hasta una cierta altura con mayor fuerza y aun a veces en dirección diferente del alto
  • viento liviano y sobreaguado, nombre que daba Sarmiento al que parece que corre por sobre la superficie del agua o tocándola muy poco de modo que aunque contrae la expresión a un ventarrón no levantaba mucha mar
  • viento oscuro y viento claro, el ventarrón acompañado de cerrazón en el horizonte y en la atmósfera o sin esta circunstancia
  • viento sucio, el achubascado y oscuro que trae aguacerosllovizna, etc.
  • viento de un dedo, expresión que se usa familiarmente para ponderar la violencia e impetuosidad de un temporal. Con ella se manifiesta la dificultad o imposibilidad de asomar y mantener derecho un dedo por encima de la borda sin que lo doble o encorve el viento que en él choca.
  • se dice viento negro al aquilón y hay autor que denomina vientos altanos a los que se levantan de tierra y corren al mar y vuelven al continente y dice que estos mismos, cuando se vuelven al mar, se llaman apogeos porque parten de la tierra. 
Demos gracias a EOLO y sigamos disfrutando de su fuerza y sus caprichos divinos.

Ferran Martínez para Sailing Roots
HISTORIETAS DE LA NAVEGACIÓN A VELA

HISTORIETAS DE LA NAVEGACIÓN A VELA

Mediterráneo, marzo 2014


Hubo una vez un espabilado,  era pescador y salía todos los días con su bote a remo, era un gran observador por lo que pronto se dio cuenta que por las mañanitas casi siempre había una brisa que soplaba en la misma dirección en la que él debía remar hacía sus puntos de pesca… y pensó que tenía que aprovechar ese fenómeno, ya que así ahorraría tiempo y energías.
Lo comentó con algunos amigos, unos le dieron por loco, otros se rieron de él y unos pocos lo ignoraron… pero hubo un par que le escucharon con atención, enseguida se implicaron y de pronto estaban ideando un sistema para hacerlo. Le pusieron un palo al bote ( el primer mástil), para lo cual tuvieron que ir al bosque, escoger madera buena, cortarla, prepararla… Luego aprovecharon unas telas viejas (las primeras velas) y pensaron la mejor manera de coserlas y colocarlas para poder aprovechar ese vientecito mañanero.


Al cabo de unos días, salieron los tres amigos en su bote, como cada día, al mar a buscar los peces que alimentaban las bocas de sus allegados. Pero ese día fue especial, no tuvieron que remar al hacerse a la Mar, llegaron más pronto y casi sin esfuerzo a los fondeaderos.. así nació la navegación a vela.
Esa misma técnica se extendió como la pólvora…. y se usó en todo tipo de embarcaciones…
Toda una revolución que duró siglos.
Con los años, aparecieron personas que se interesaron e involucraron a fondo en el tema…. se diseñaron nuevos cascos y nuevas velas…. siempre teniendo como punto de partida la observación de la Naturaleza: Los pájaros dieron ideas para el diseño de nuevas velas… los árboles dieron su madera para la construcción de nuevos cascos, mástiles y botavaras… el cáñamo hizo que las escotas, las drizas y demás cabos fueran resistentes y duraderos… se probaron distintas telas para confeccionar las primeras velas: lino, algodón…
La historia cuenta que los egipcios fueron los primeros constructores de barcos a vela de los que se tiene noticias. La primera fuente gráfica de estas naves data de alrededor del 3200 a 2700 a .d. C. y lo más probable es que los barcos de esta clase llevaran utilizándose bastante tiempo. Se piensa que no sólo los utilizaban para navegar por el Nilo, sino que también se lanzaron al mar abierto, ya que existen indicios que señalan su presencia sobre los mares en pinturas murales.



Los fenicios, reconocidos como muy buenos marinos, no sólo construyeron barcos mercantes capaces de transportar grandes cargas, también buques de guerra mayores y más efectivos que los de sus contemporáneos, egipcios y egéos.





Los barcos fenicios estaban hechos de maderas resistentes, como el cedro, pino, encino y ciprés.






Desde el año 600 a.c. se ha documentado la presencia del junco,  posiblemente una de las embarcaciones a vela mas antiguas del mundo, y una de las pocas que aún se mantienen en uso, el casco posee una popa corta y carece de quilla.

 Fueron las embarcaciones tipo del mar de China.  Desde el siglo I se tiene noticia del uso del timòn central y la brújula por los chinos. Gengis Kan y Kublai Kan los utilizaron en su intento de invadir Japòn.



En el siglo IX los normandos o vikingos se convirtieron en el terror de los mares septentrionales. En sus embarcaciones, largas y estrechas, propulsadas a vela y remos, llamadas drakar, efectuaron incursiones en las costas del norte de Europa, las islas británicas y el Mediterráneo. Con el modelo más pequeño de estos barcos, que tenía 23,8 m. de eslora, 5 m de manga y su proa simulando un dragón, se internaron en el Atlántico septentrional, colonizaron Islandia y Groenlandia, y arribaron a las costas norteamericanas.

Durante los siglos XV y XVI aparecieron muchos tipos de naves: carracas,

 carabelas,

 pinazas,

saicas y galeones.




 El uso de la brújula se generalizó y posibilitó los viajes cada vez más largos .
Las carracas, que españoles, portugueses y venecianos usaban para transportar mercancías, tenían a menudo cuarenta metros de eslora. A finales del XVII aparecieron el falucho, con dos palos y aparejo latino, y la tartana, con un solo palo dispuesto en candela. Una variante de todos estos tipos fue el laúd, que todavía navega en algunos lugares. En el Mediterráneo hubo una gran variedad de veleros, puede decirse que los veleros medievales fueron sustituidos  por los jabeques.



 Luego aparecieron los pingues,


 bombardas




y polacras 


 que perduraron hasta el S. XIX. El jabeque en particular, con sus dos o tres palos y velas latinas, fue un descendiente directo de la galera y alcanzó gran difusión en el mediterráneo central y occidental. Con su elevada velocidad y facilidad de maniobra, no sólo servía como nave de carga sino también de guerra, y de hecho era el tipo usado por los corsarios y piratas berberiscos en sus correrías por las costas cristianas.

Otro tipo de nave mediterránea era el pingue, y el pingue genovés. Este velero tenía una popa muy elevada, aparejo muy particular: Trinquete con tres o cuatro velas cuadras, mientras que en los palos mayor y mesana largaba velas latinas.

 Los franceses sobresalieron en la arquitectura naval. Sus naves aventajaron en tonelaje y velocidad a las de otras naciones, sobre todo en los siglos XVII y XVIII.

Cuando ingleses, portugueses y holandeses intensificaron la búsqueda de productos orientales, las naciones europeas crearon compañías comerciales rivales.


  Al incrementarse el comercio con Oriente, se necesitaron naves más rápidas para el transporte de té, especias, café. Así nacieron los afamados clippers que gracias a su velocidad (alcanzaban los 20 nudos) permitían llegar antes a su destino lo cual se traducía en un mejor precio para la mercadería y un mejor negocio para la compañía que arribaba primero. Podemos considerarlos los primeros barcos de regata??…





La vela mas antigua conocida es la vela cuadra, también llamada redonda, que puede llegar a ser de forma trapezoidal. El tipo de vela cuadra, recibe el viento desde la popa, debido a su gran superficie y por su forma no es capaz de ceñir el viento, esto es navegar formando un ángulo menor a los 90 grados respecto a la dirección del viento. 


En el afán de poder navegar remontando al viento, aparecen las velas triangulares también llamadas latinas, de cuchillo o áuricas, que permitían  ceñir, o sea, navegar en ángulos menores a los 90 grados, incluso llegando hasta los 45.  
Se cree que el origen de la vela triangular data del siglo III, en el océano Indico.  La vela latina posiblemente fue de origen árabe o polinesio y de éstas se deriva la llamada vela latina mediterránea y  vela latina de las Bermudas o bermudina.

A partir de la aparición de los barcos a vapor, poco a poco el uso de las velas fue disminuyendo… para desgracia de las personas, del Mar y de la la madre Tierra.
Como siempre, los intereses económicos, las prisas y la inconsciencia ecológica ayudaron a su casi desaparición. A día de hoy el uso de las embarcaciones a vela para tareas de pesca y transporte se han visto reducidas a la nada…. ya se usan sólo en pequeñas comunidades e islas.
Este cambio dio paso a la era de la vela moderna…. donde el uso de los barcos a vela se ha visto relegado a su uso en competición (regatas), como  entretenimiento, placer y terapia… No obstante los cascos, jarcias y velas han evolucionado de tal manera que no descarto que algún día, no tan lejano, la navegación a vela retome su máximo esplendor… 


Ferran Martínez para Sailing Roots

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