MATCH RACE ALREDEDOR DEL MUNDO

MATCH RACE ALREDEDOR DEL MUNDO

Como ya os he hablado algunas veces, el trofeo Julio Verne, es uno de los retos a vela más duros pero a la vez más bestiales. La verdad que tan siquiera plantearse el hecho de reducir el récord actual de  45 días, 13 horas, 42 minutos y 53 segundos ya es una burrada pero no imposible.
Si nos planteamos el extremo ideal, encontraremos que necesitamos vientos de largo durante toda la travesía y con una intensidad de 20 a 25 nudos. Esto, sería un tipo de ideal ya que estadísticamente hablando es posible pero muy poco probable. No es que sea imposible, pero creo que nadie lo espera.

IDEC Sport de Francis Joyon
Por todo ello, los equipos que se preparan para atacar al récord, lo hacen con una planificación previa, ya que sabiendo o escogiendo con la meteo con la que salen, pueden empezar a predecir velocidades y distancias aproximadas, lo que les da la ventaja de calcular y diseñar el desafío con algo de previsión. Si bien no saben lo que se van a encontrar a 10 días vista, si que pueden predecir depresiones, alisios, calmas ecuatoriales, posición del anticiclón de santa helena y borrascas en el índico y el pacífico. Básicamente, estos son los sistemas meteorológicos que hay que sortear.
En estos momentos, hay dos equipos de navegantes esperando esta situación meteorológica: el IDEC Sport de Francis Joyon y el Spindrift 2 de Dona Bertarelli y Yann Guichard.
El primero, es un trimarán  de 31’5 metros, el antiguo Groupama 3 que con Franck Cammas batió el récord de Bruno Peyron y lo mantuvo dos años (48 días, 7 horas, 44 minutos y 52 segundos), hasta 2012. Esta vez, lo intenta con un equipo nuevo pero con un patrón de altura, ya que conoce bien el barco al ganar la Route du Rhum en 2013 y establecer el récord. La gracia de esta tripulación no es solo el nivel de cada uno de los participantes, sino que en él se encuentra Alex Pella, que después de su paso por la Route du Rhum el año pasado en Clase40 y ganar en su categoría, parece que le ha cogido el gusto a los trimaranes. Ha estado compitiendo en el MOD70 OMAN AIR.
Spindrift 2 de Dona Bertarelli y Yann Guichard

El segundo, es un trimarán de 40 metros, el antiguo BanquePopulaire V, que en 2012 bate el récord del actual IDEC Sport (antiguo Groupama 3). En enero de 2013, el barco es comprado y preparado para la Route du Rhum. Ahora, después de un mástil nuevo, espera para salir a dar la vuelta al mundo con tripulación.

La gracia de esta edición, es que dos equipos se están preparando para salir la misma fecha, ya que aunque no hay una fecha marcada, se prevé que los dos salgan a la vez, ya que las condiciones de viento favorables para estos barcos son muy parecidas. Estamos a punto de ser testigos del primer Match Race de la historia en dar la vuelta al mundo lo más rápido posible.
La otra característica de estas dos tentativas, es que se hacen con los dos barcos que ya consiguieran batir los anteriores récords, no por ello siendo modelos antiguos. Los dos barcos se diseñaron específicamente para batir récords de velocidad y de distancias.

Esperamos poder ver un trofeo espectacular pero habrá que estar atentos para cuando anuncien su salida….
Trofeo Julio Verne (Trophée Jules Verne)

Trofeo Julio Verne (Trophée Jules Verne)

Quiero haceros un pequeño recorrido por el mundo de los récords a vela y este trofeo, los resume a todos. No voy a hacer toda una lista de las distintas modalidades de récords que se han ido sucediendo a lo largo de la historia. Simplemente quiero hacer una reflexión de lo que representa en este caso, el Trofeo Julio Verne.
Por si alguno/a no lo sabe, este trofeo no se trata de una regata, que como es habitual en el mundo de la vela oceánica, se celebre cada 4 o 2 años. Realmente es otra idea. Se trata de una circunnavegación de oeste a este, en el momento que uno (o unos) quieran y en menos de 80 días (siguiendo la idea de Julio Verne en hacer la vuelta al mundo en 80 días plasmada en la novela La vuelta al mundoen ochenta días). Simplemente hay que pagar la inscripción y cumplir las normas que la organización ha establecido:
1.- La embarcación solo puede desplazarse mediante la fuerza del viento y la de la tripulación.
2.- No hay límite en la tripulación
3.- La vuelta al mundo es sin parar y sin ayuda externa
4.- Se deben de respetar las normas de seguridad.
La idea de este trofeo, vino de la mano de Yves Le Cornec pero no se establecieron las normas hasta 1990. Para ello se creó el Consejo Mundial del Récord de Velocidad a Vela o (World Sailing Speed Record Council). En este, formaron parte: Peter Blake, Florence Arthaud, Jean François Coste, Yvon Fauconnier, Gabrie Guilly, Robin Knox-Johnston, TitouanLamazou, Yves Le Cornec, Bruno Peyron, Olivier de Kersauson y Didier Ragot.
La línea de salida está establecida entre el faro de Créac’h, en la isla de Ouessant (Francia), y el faro de Lizard, en el Reino Unido.
La verdad es que lo curioso es el trofeo. Este, está expuesto en el Museo Nacional de la Marina en París y está patrocinado por el Ministerio de Cultura Francés. Cuando leí este dato, la verdad es que me di cuenta (una vez más) de las grandes distancias que hay entre un país y otro. Cuando vi, que el propio ministerio había pagado el trofeo (obra del arquitecto americano  Thomas Shannon), me di cuenta del significado simbólico que ello tiene en el mundo de la vela. No se trata de una aportación económica, sino que se trata del apoyo de una sociedad a un deporte. Y es que además, solo hace falta ver los atrevidos que han intentado y han batido el récord (que por cierto, ostenta Loïck Peyron con el trimarán Banque Populaire, en la friolera cifra de 45 días, 13 horas, 42 minutos y 53 segundos. Conseguido en 2012). De 8 récords conseguidos, 7 han sido de la mano de franceses. El récord restante, fue a manos de Robin Knox-Johnston y Peter Blake (Inglés y Neozelandés respectivamente).

Como ya he ido apuntando en los últimos artículos que he ido escribiendo (véase: Barcelona World Race: ¿3 ediciones más? o Barcelona World Race: El Futuro), la cultura de la vela, lleva a más cultura. La cultura y la tradición, hacen que en unos lugares u en otros se practiquen unos u otros deportes, al igual que ocurre con infinidad de otras cosas. Lo que pasa es que todo esto hace que la sociedad tenga, en este caso la vela, muchísimo más integrada en el día a día y entiendan la importancia que tiene embarcarse en hacer una MiniTransat, la Route du Rhum o la Vendée Globe. Son hazañas impresionantes que vistas desde fuera, sin tener ni idea de navegar, tendrían que ser reconocidas como tal. Si viviéramos en una cultura volcada al mar, como la francesa, la inglesa o la de los países del norte de Europa, tendríamos una industria alrededor de este sector. Pero para que eso pase, primero, tenemos que tener unas instituciones y una voluntad política para que esto ocurra. La verdad es que puede que se me critique las ganas de imponer algo que, culturalmente, no tenemos. Pero lo que no acabo de entender es como un país como el nuestro, que si algo tenemos es mar, no vive de cara a este. Solo vivimos de cara a las playas. Vivimos de cara a la cultura del sol, la sangría y los pelotazos inmobiliarios.

Señoras y señores, me propongo mejorar la imagen de este deporte e intentar hacer de este, algo cada vez más conocido, respetado y practicado. Esta es mi voluntad y mi granito de arena para este blog.

Estamos en camino pero nos quedan muchas millas por delante.

Amigos y amigas, Let’s Go Sailing

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