Sailing Speed Record: Lüderitz

Sailing Speed Record: Lüderitz

El hombre siempre ha perseguido los límites de la velocidad, por tierra, mar y aire, en el mar la navegación empleando la fuerza del viento, ha ido escribiendo año tras año nuevos récords de velocidad llevándose por el camino prototipos y huesos rotos.

¿Quién y cómo se mide un récord de velocidad? El Sailing Speed Record Consejo mundial (WSSRC) se creó en 1972 con el fin de proporcionar resultados imparciales, para saber quién es el más rápido se mide sobre un espacio de 500 metros y se calcula el tiempo que tarda en recorrerlo, medición sencilla en el que no hay lugar para categorías de embarcaciones, edad…

¿Cuál es la embarcación sin motor más rápida del mundo? El hidrofoil llamado Vestas Sailrocket 2 de Paul Larsen, alcanzo en 2012 los 65,45 nudos (121 Km/h) en Namibia (África). Para alcanzar este récord se diseño ex proceso este hidrofoil, la primera versión alcanzó los 52 nudos despegando de la superficie en un accidente estremecedor del que Paul salió ileso, cuatro años más tarde con un nuevo diseño consiguió batir el récord.


En segundo lugar, con un récord de 55,65 nudos (100 km/h) el estadounidense Rob Douglas en 2010, con la mínima esencia de la navegación: una tabla y una cometa. Además de ser capaz de dominar la tabla y la cometa a esa velocidad, también tienes que estar preparado físicamente para impactar contra el agua y salir volando.

En tercer lugar el windsurf del francés Antoine Albeau que en el 2012 alcanzó los 52 nudos (94 km /h) superándose a sí mismo que poseía el último récord en el 2008 de 49 nudos.

Ambos récords tienen algo en común, un mismo sitio Namibia, los dos últimos récords mencionados se han realizado en el canal de Lüderitz, en donde se celebra cada año el Speed Challenge desde el 2007, donde solo tienen un objetivo: batir el récord de velocidad.
¿Que tiene Lüderitz para ser un criadero de récords? Una diferencia de presiones resultado del choque de los vientos cálidos procedentes del desierto de Namibia contra las frías aguas del Océano Atlántico, generando rachas de viento de 40 nudos sobre un canal de agua construido por el hombre de 20 metros de ancho por más de 500 m de largo, hacen que solo los mejores del mundo puedan coger esta autopista de la velocidad.
Manu Varela para SailingRoots

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